Cuarentrena/No tienes que poder con todo

Por: Daniela Torres 

Instagram: dani.torresh

Foto: Sergio Zárate. 

Hace unos días mi novio me compartió una imagen con un breve texto que en resumen decía: “No tienes que poder con todo”, y la verdad me tocó. Hice una introspección de lo que ha sido de mí en los últimos meses y debo aceptar que ha habido momentos en los que me he sentido abrumada, no me he permitido desahogarme o sacar emociones por hacerme la fuerte, para no preocupar a los que me rodean o por no perturbar la tranquilidad de la rutina. 

Participar en el Campeonato Mundial de Medio Maratón fue mágico, el simple hecho de salir del país fue maravilloso. Tuve la oportunidad de conocer una cultura diferente a la de nosotros, de admirar una arquitectura distinta, de sentirme como una extraña al otro lado del mundo, de convivir con personas a las que admiro enormemente. Carrerón el que hicimos los mexicanos. La competencia fue increíble, ustedes lo saben, me sorprendí a mí misma, exploté de emoción, disfruté cada zancada, sufrí en el cierre, superé las expectativas de propios y extraños. En una palabra: colosal.  

Cuando crucé la meta en quien pensé fue en mi mamá, dije: “Dios mío, qué feliz estaría ella de verme en este momento”. Al día siguiente se cumplía un mes de su fallecimiento. Recordé cuando meses antes, en medio de una cena a la que fuimos invitados en Querétaro, le conté que iría al mundial y ella estaba que no se la creía, me miraba con los ojos de la mamá más orgullosa del mundo mientras sonreía. 

Siendo sinceros, aunque en Polonia fui feliz de una manera inmensurable, también me dolió que ella no estuviera ahí, el no poder llamarle al llegar al hotel para contarle cada detalle, no poder decirle: “mamá, corrí increíble” y compartir con ella la alegría del momento. Ese día lloré de felicidad, pero también lloré por su ausencia, porque me hizo falta ese cariño de madre. 

Y así han sido éstas últimas semanas, la mayor parte del tiempo me siento bien y estoy tranquila, corriendo me olvido de todo, puedo reír a carcajadas, pasar horas entretenida en algo, pero por momentos me siento apachurrada. A veces me acuerdo de cosas que sé que a ella le gustarían y quisiera contarle, a veces se me olvida que por las noches ya no puedo llamarle, a veces escucho una canción que me recuerda a ella y siento que el corazón se me hace chiquito, a veces le hablo con el pensamiento e imagino lo que diría ella…

Sé que esto es un proceso, trato de entender que no tengo que poder con todo, que no soy indestructible, que está bien si lloro y me siento afligida. Afortunadamente me rodean personas que son preciosas conmigo, me siento bendecida, me siento acompañada. Tengo la dicha de hacer lo que amo todos los días y perseguir mis sueños. 

Perdonen si había dejado olvidado este rinconcito de letras. Sean pacientes conmigo. 

Poco a poquito todo irá sanando.

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